Zapata
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Título

Entrevista de Téllez Peralta, Genaro Lucano

Fecha

17 de septiembre de 1977

Identificador

PHO-Z/1/157

Oral History Item Type Metadata

Interviewee

Téllez Peralta, Genaro Lucano

Edad

77 años

Facción

Zapatista, carrancista

Grado militar / ocupación

Subteniente

Birth Date

1900

Interviewer

Marcelo González

Location

Azcala, Cocula, Gro.
Apipilulco, Guerrero

Duración

11:59 min.

Fecha de entrega

20-Sep-16

Transcription


ENTREVISTA AL SUBTENIENTE GENARO LUCANO TÉLLEZ PERALTA (GL), EN APIPILULCO, GUERRERO EL 17 DE SEPTIEMBRE DE 1977, REALIZADA POR MARCELO GONZÁLEZ BUSTOS (MG). PHO-Z/1/157, págs. 5-9.

Originario de Cocula, Guerrero, nació en 1900, se incorpora a la edad de 13 años.

Conversación sobre el Cometa Halley y cambios que traía. Motivos de Incorporación.

MG: ¿Y cuándo se entera del movimiento en contra de don Porfirio Díaz, eh, cuáles son las causas por las que, por las que usted se va a la Revolución?
GL: Pues las causas que nos fuimos, usted sabe que en aquel entonces yo me fui de trece años a la Revolución. Pues sabe usted que sabían los jefes, nosotros nomás: “´Órale, vámonos”, ¡ya a los catorrazos!, como si fuéramos a pasear o una cosa así. Pero nos… Yo logré precisamente, cuando todavía no estallaba la Revolución, en mil novecientos ocho y nueve, que mi padre, reunidos todos en el tanque desgranando, cuando estábamos ya en las cosechas, nos platicaba con miedo: “Hijos, va a haber revolución y antes de la revolución va a salir un cometa, ese va a ser el [anuncio] de la Revolución”. Y creí yo, yo no creí que mi padre hubiera sido [tan listo], porque cuando estábamos ahí desgranando llegaba un viejito, a deshoras de la noche, como a las diez, once de la noche, y como entonces se acostumbra, me van a dispensar, ¿verdá?, pero era muy distinto que el de ahora. Que yo estuviera platicando aquí con usted y que la mujer estuviera ahí platicando. Los chamacos, llegando el señor ese, nos mandaba acostar a todos, nomás se quedaban los dos platicando. Platicaban un rato y ya se metía él y le hablaba a mi mamá: “Mi´ja levántate, muele [min. 10:00] y le vas a dar de cenar al señor”. Le daba de cenar, le hacía las tortillas, les hacía chile o lo que había, ¿verdá? y le daba de cenar, le ponía café. Y no amanecía el hombre ahí. Por eso creo yo que él sabía, porque el movimiento revolucionario de, de 1910 fue comunicado en toda la República por gentes que andaban por ejemplo moviendo por aquí, por esto y por esto otro. Pero eso sí, a´ntonces [entonces] nadie lo sabía más que los jefes de la casa, el jefe de la casa, eso sí. No como hoy que, con perdón de usted, apenas se tira uno un ventoso y ya lo sabe todo el pueblo. Entonces no, entonces no, entonces había, hubo mucho secreto para la Revolución de 1910, por eso nomás son… por donde quieran resultaron, este, las gavillas levantadas en armas, fue por eso. Claro que hubo mucha, mucho, mucha este…
MG: ¿Inconformidad?
GL: Inconformidad y este, acuerdo de toda la nación, de toda la República, ¿verdá?, toda la República. Porque esto fue en la República no fue en la nación, en toda la nación, ¿verdá?, fue en la República mexicana.
MG: ¿Pero cuál es el motivo personal que usted tiene para, para irse a la Revolución y con qué jefe se va?
GL: El, el motivo es la cuestión de las tierras.
MG: De las tierras.
GL: Sí, de las tierras, porque Zapata dijo: “¡Tierra y libertad!”. Las dos cosas. Entonces a eso, por eso más, este, echábamos hartos pajuelazos [ríe] y, y no teníamos miedo pues. Mire, el general de aquí, ese, esa casa que está ahí, toda esa casa era de él. Sólo eran tres de su edad, de ái pa’llá [para allá] toda la gente la veía usted casi del mis… de la misma edad.
MG: ¿Cuántos años era el promedio de, de los revolucionarios? Usted tenía trece años cuando…
GL: Trece.
MG: ¿Sus compañeros de armas?
GL: Igual todos.
MG: De trece años.
GL: De trece a catorce, de trece a quince, así.
MG: ¿Y el general que edad tenía?
GL: El general tenía más o menos una edad como… ¿cuántos años tendrá usted?
MG: 32.
GL: Él ha de haber tenido como… como unos 35 o 40 años, por ái así, ya estaba maduro.
MG: ¿Cómo se llamaba el general?
GL: El general se llamaba Epifanio Rodríguez.
MG: ¿Es el jefe con el qué usted estuvo?
GL: Con el que yo anduve, más, porque anduve también con este Adrián Castrejón, pero eso jue [fue] después, ¿verdá?
MG: Dentro de la lucha armada ¿cuáles son sus impresiones que usted tiene?
GL: De la lucha armada, pues hombre, las impresiones mías es precisamente que haiga [haya], que haiga, este, garantías para todos, pero ´orita no las hay, ya no las hay.
MG: ¿Se perdieron?
GL: No sé dónde están las garantías por las que fuimos a pelear. Estamos llegando si usted quiere, bueno estamos aquí [los cuatro] ¿verdá?, estamos llegando a una época peor todavía de cuando Porfirio Díaz. Y quizá esté yo equivocado, ¿verdá? pero así, así creo yo que es. Porque va uno por ejemplo ´orita, nada más ´orita, tenemos un asunto de [ininteligible], ái en la [ininteligible] por eso ´orita, hasta ´orita vengo porque venía yo a, a ver a mi papá.
MG: ¿Pero tiene algún puesto usted en el juzgado?
GL: No, no.
MG: ¿Algún problema?
GL: Problemas personales, ¿verdá?, de deudas y esas cosas, que a pesar de pues ser pobre y todo eso, he hecho algunas canalladas, canalladas, ¿verdá?, que yo por buena gente, por ser, este, consciente, pues de lo poquito que yo tenía le participé a alguna persona y me han dado, este, no me ha querido, este, completar el dinero que yo le presté, y por eso es que ando en los juzgados. Y como pues las autoridades, pues unas, este, no llegan a pesar del derecho de cada persona. Por eso le digo a usted que estamos llegando a una, a una época quizás peor todavía que la de Porfirio Díaz. Porque antes también con… Porfirio Díaz, pus toda la, el derecho lo tenían los, los, los terratenientes.
MG: Los caciques.
GL: Los caciques. Todos esos tenían derecho. Había honradez, lo que sea, había honradez, pero yo creo era consecuencia del derecho, del derecho que tenían los caciques. Porque decían por ejemplo, este: “Acaban de matar a uno”. “¿Quién?”. “Fulano”. Lo agarraban y la misma pena le daban. Yo creo que esto para ma… para, este, culpar una cosa de esas se necesita formarle por ejemplo su, sus derechos, por qué su juicio, por qué y todo, entonces no. [ininteligible] ´ora digo que había mucha, mucha honradez. Se quedaba usted con cinco mil, diez mil pesos tirado ahí en la noche, amanecía usted con el dinero. Porque pues claro que quién lo robaba a usted, si lo robaba usted lo [ensortaban] y lo agarraban y lo fusilaban, ¿eh? Y ahora claro que hay sinvergüenzas que roban diez y veinte mil pesos y la mitad es para los abogados y la mitad para [ininteligible] y ya se suelta, ¿sí o no?
MG: Así es.
GL: Bueno, vea usted. Por eso digo que estamos en una época peor todavía, pero bueno, qué le vamos a hacer. Yo ya estoy en el camino, yo lo siento por la juventud de hoy. Porque yo ya pues… cualquier ratito mi comadre nada más me hace así, vámonos y allá voy. Sí, allá estamos.
MG: ¿Durante la, el, el, durante, perdón, el periodo de guerra, ustedes, este, de que se alimentaban, los pueblos ayudaban a...?
GL: Ayudaban a los, a los, a los este revolucionarios. Llegaba uno a un pueblo, ¿verdá?, por ejemplo, venimos a pelear aquí a la hacienda, que no pudimos entrar y llegábamos, nos íbamos, llegábamos por allá a las, a las cuadrillas: “Señora tenemos hambre, denos de comer”. “Como no, ái está”, lo que sea, tortillas, lo que hubiera y comíamos, eh. Pero ya luego ahora la juventud de ahora, le voy a decir, ahora la juventud… ¡No!, porque eran puros gallineros y todo eso, efectivamente, puros gallineros porque pues claro, llevábamos hambre, decíamos: “¡Ay, señora!, danos de comer ya la señora má… mataba una gallina”, o algún soldado hay señora pues se queda con algo verdad… De dónde se había de mantener por ejemplo en la Revolución, si no, no había sueldo.
MG: Ustedes fueron voluntarios, ¿y no cobraban?
GL: No. ¿A quién, a quién le cobramos? ¿Don Jesús? pues ni modo, él estaba igual que nosotros, ¿eh? Nomás fue jefe nato de la Revolución aquí en Guerrero. Los únicos que, que sí, este, recibían sueldo eran los del norte.
MG: ¿El grupo de Pancho Villa?
GL: Ese sí, pero a ese lo ayudaban allá, precisamente, las, las naciones aquellas. Les mandaban parque y dinero y bueno, víveres. Pero aquí nosotros qué, este, carecimos de todo eso. Por eso nosotros a hoy que estamos gestionando precisamente una pensión, [no somos nosotros]. Aquí no hubo dinero para la Revolución. Vino a haber dinero ¿sabe usted cuándo?, cuando se derrotó todo esto, que ya los, las minas las dejaron, había muchas barras de plata en las, en las minas de aquí de Morado y de allá se puso un cuño aquí en la hacienda.
MG: El general Salgado [ininteligible].
GL: El general Salgado puso un cuño y ese cuño se, sellaron pesos, se cortaron pesos, “cuates”, que les decían, pesos “cuates”. De esos pesos tenían tres de oro y uno de plata. Total, ái que hubiera por ái un jefe que lo [instalaran] por ahí. Pero de ái para allá entonces… Entonces sí, este, les daban algo a los, a los, a los jefecitos y [min. 20:00] a nosotros nos daban de entrada cualquier cosa porque pus ni modo de que lo que nos dieran, no era un cuño [ininteligible] hasta Zapata mandó traer dinero y se le mandó.

Foto del Entrevistado

No

Citación

“Entrevista de Téllez Peralta, Genaro Lucano,” Zapata, consulta 21 de noviembre de 2017, http://zapatavive.colmex.mx/items/show/1640.

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